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¿Podemos valorar una start up?

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¿Podemos valorar una start up?

En los últimos años hemos estado en contacto con bastantes emprendedores de negocios. Y en particular, con algunos emprendedores de negocios start up.

Características de una start up

Las start up suelen presentar tres características:

  • Negocios de tipo tecnológico
  • Previsión de altos crecimientos
  • Necesidad de muchos recursos financieros

Sin embargo, y como solemos decir muchos asesores y consultores de negocio, en el emprendimiento no todo es start up. La gran mayoría de emprendedores que buscan iniciar un negocio, exploran negocios más tradicionales, comenzando desde cero o accediendo a él a través de un traspaso.

Ambos tipos de emprendedores, llegan a nosotros con dos tipos de problemas financieros:

  • la necesidad de financiación
  • la valoración del negocio en el caso start up o bien analizar la viabilidad económica en un negocio tradicional

Se puede considerar el proceso de búsqueda de inversión como un proyecto con tres protagonistas.

  • El emprendedor que busca (o no) financiación
  • El financiador del negocio, que podría ser desde un banco hasta un inversor
  • Y el asesor/consultor financiero que en primera instancia negocia con el emprendedor la “estrategia” para conseguir financiación y/o valorar el negocio

¿Cómo puede abordar esta problemática un emprendedor?

Un primer consejo para un emprendedor es que si no necesita recursos financieros de un tercero no los solicite. Que se centren en el desarrollo de su negocio.

El segundo, si decide que necesita financiarse intente evitar la fase de Family, Friends and Fools y vayan directos a la gran liga.

Para ello, han de desarrollar:

  • una idea más financiera de la gestión de su negocio,
  • tener un producto mínimo viable y
  • demostrar que tienen tracción de ventas, es decir, por lo menos han de tener algunas ventas realizadas que demuestren que la idea tiene sentido.

¿Qué le preocupa a un financiador/inversor?

Les preocupa recuperar su dinero. Con intereses el financiador y con plusvalías el inversor.

Y para conocer un poco más la mentalidad inversora, podemos recurrir a un concepto poco conocido por los emprendedores pero importante en las Finanzas.

Se trata del llamado triángulo liquidez/rentabilidad/riesgo

image Business Consultancy Firm Website

Este triángulo relaciona los tres conceptos mencionados.

Por ejemplo, delante de un mismo riesgo, podríamos tener negocios con liquidez y rentabilidad distinta. Así,

  1. Un emprendedor puede tener un negocio muy rentable pero poco liquido. Su futuro será oscuro y se acercará a una suspensión de pagos. Por tanto, le será difícil encontrar financiación para este negocio si antes no soluciona o puede plantear una solución factible al problema de liquidez.
  2. O el negocio puede ser rentable pero menos de lo esperado por el inversor y por tanto, no financiable por él. Pero, es posible que esta situación le encaje a un banco se se le proporcionan garantías de su interés.

Y si el negocio no es rentable, lo mejor es dejarlo correr…

Con respecto al riesgo, es importante entenderlo en un proceso de inversión empresarial o personal.

El riesgo es un tipo de aleatoriedad que puede medirse.

Aleatoriedad quiere decir que depende del azar y no se puede prever. Pero atención, la aleatoriedad se puede medir. Los economistas e inversores establecemos métricas de riesgo para valorar negocios y lo hacemos con éxito. Hay métodos mejores o peores para hacerlo, pero existen y se pueden argumentar y defender.

Y relacionado con el riesgo existe la incertidumbre, que muchas veces tienden a equipararse. Pero tiene poco que ver.

La incertidumbre es una aleatoriedad que no puede medirse y afecta a negocios inciertos.

Por tanto y como conclusión:

En una empresa tradicional hay riesgo y se puede medir.

Los bancos, fintech, empresas de calificación y otros, establecen un scoring (valoración) de este riesgo. Un economista como valorador puede buscar valores que ajusten el riesgo a la valoración del negocio. Y la empresa se podría valorar por cualquier método reconocido (descuento de flujos de caja, multiplicadores, etc) con bastante coherencia.

En una start up no hay riesgo. Hay incertidumbre y su aleatoriedad no puede cuantificarse

El inversor no tiene dónde cogerse para decidir si invierte. En incertidumbre, se desconocen más cosas de las que se conocen y lo desconocido puede ser muy importante y beneficioso. Y si lo dudas piensa que eres Jeff Bezzos, estas en 1994 y montando una empresa llamada Amazon. Ahora, con lo que conocemos podríamos decir, qué gran negocio. Pero seguramente en 1994, no habríamos confiado en ese negocio.

¿Qué asume un inversor start up?

  1. Que difícilmente (aunque no imposible) dispondrá de un histórico de datos reales de negocios parecidos a la start up,
  2. Los flujos de caja positivos estimados se conseguirán después de años de inversión,
  3. Si la start up es muy innovadora no tiene comparables y si los tiene es en países demasiados distintos en cuanto a posibles métricas de éxito.

En conclusión,

Para un economista valorador, resulta casi imposible realizar una valoración de una start up coherente por métodos tradicionales.

Sin embargo, siempre se necesita realizar una valoración de la start up para determinar el porcentaje de negocio que adquirirá un inversor a cambio de su dinero.

¿Cómo podemos hacer esta valoración start up?

No hay otra que negociar la participación de entrada del inversor. La valoración dependerá del valor de inversión negociado con el emprendedor.

Para el inversor, el valor de inversión dependerá de las estimaciones que él haga acerca de la capacidad de generación de caja del negocio (rentabilidad) y la posibilidad de vender su participación a un tercero (liquidez). El valor de inversión ofrece una rentabilidad interna que el inversor de riesgo comparará con su objetivo de rentabilidad y así conocerá si la operación es o no interesante

¿Qué podemos hacer para triunfar en esta negociación start up?

Desde mi punto de vista:

  • El equipo promotor ha de reunir los distintos perfiles adecuados para gestionar el proyecto. Así, un perfil técnico/tecnológico, otro comercial y otro de organización/finanzas como mínimo, los veo imprescindibles. Y si lo pueden completar con un perfil más de gerencial que empuje el proyecto, mejor. Su disponibilidad de trabajo a tiempo completo ha de ser total y ha de tener una capacidad inversora en dinero, mínima.

  • Se ha de elegir muy bien al inversor al que presentamos nuestro proyecto
  • Saber explicar muy bien el proyecto
  • Plan de negocio trabajado, con hitos marcados que sean la referencia de la financiación buscada. Es decir, las rondas de financiación se han de establecer según los hitos a cumplir.

Los inversores tienden a financiar emprendedores y no ideas. Su toma de decisiones está basada en opiniones fortalecidas a través de contactos y rumores. Las innovaciones no siguen un plan, por lo que el inversor suele tener una actitud abierta y sujeta a la sorpresa. Las decisiones de capital riesgo se suelen realizar sin planes, pero con un análisis en torno al apoyo y el compromiso de los emprendedores. Lo que no quiere decir que no lo tengamos todo previsto y cuantificado…

Paco Subias

Escuchar – Planificar – Hacer – Controlar – Ajustar

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